Era un viernes. Llegué a mi casa como a las 5:53PM y corrí a las millas pa’ la sala a poner La Comay en el Visio HD de 42” que dejaron misteriosamente frente a casa. Yo no me puedo perder La Comay nunca por razones médicas. Después del programa, cené lo que mami había preparado. Lamentablemente no cocinó mucho ese día, pero al menos hizo arroz con habichuelas, tortitas de calabaza, pollo a la plancha, cebollas salteadas, pan de maíz, ensalada verde y flan. Me encierro en el cuarto luego de cenar (me tardé como 36 minutos comiendo) y me acuesto en la cama, mirando el techo en calzoncillos.
Suena el teléfono (el de casa).
Abro los ojos del sueñito que me dio por la comida y salgo corriendo al teléfono para ver quién era. Pocas veces recibo llamadas telefónicas, usualmente es para mi hermana, pero me gusta cogerlo para pretender que soy un empleado de Pizza Hut. Cuando cogo la llamada siempre digo: “Buenas, esto es Pizza Hut de Forrest Hill Plaza, les recomiendo una pizza de mierda con pepperoni y un padrino de leche fresca de mi palo”. Por lo general, la gente engancha o rápido me dicen: “Pendejo, ponme a tu hermana”. Después de hacer la maldad me da una risa bien cabrona que termino cagando el calzoncillo levemente con pre-diarrea. (La pre-diarrea es un líquido acuoso que sale por el culo previo a la diarrea. Su composición química se desconoce, pero tiene un olor mucho más fuerte que la misma diarrea y tiene un color semi-transparente. Su textura es como baby food.). Me gusta hacer maldades por joder. Me mantiene alegre.
Gracias a Dios que esta vez la llamada era para mi. Luego de decirle a la persona que llamó si quería una pizza de mierda, una suave y bellacosa voz me dijo: “Supongo que es el gran Manny ¿verdad?” Y comenzó a reírse como un bebé con piojos. Risa intensa.
“¿Con quién tengo el placer, la dicha y la honra de hablar? Soy Manny por si acaso” – le dije a la muchacha con tono decentón. En ese preciso momento me estaba metiendo las manos por el calzoncillo. La muchacha me dice que es Cristina, de la universidad. Yo me quedo pensando de qué universidad habla porque yo nunca fui pa’ la universidad a estudiar (si eliminamos AutoMeca), pero poco a poco comencé a recordar que una vez acompañé a un amigo a la UPR Bayamón y en los pasillos conocí a esta nena bien linda con un cuerpo cabrón. Le pregunto si era Cristina de la UPR Bayamón y me dice que sí. En ese preciso momento tenía una mano sobre las bolas. Me las acariciaba. Cristina comienza a decirme que está coordinando una fiesta en su casa y está invitando amigos. Mientras me contaba el motivo de la fiesta y todo el revolú de la organización de la misma, me estaba frotando el bicho, el prepucio para ser exactos. De repente, mami entra a la sala a ver con quién yo hablaba y tuve que sacar la mano a las millas del calzoncillo (del bicho para ser exactos) para comunicarle en señas que se vaya pal’ carajo que estoy ocupado.
Cristina me explica donde vive pero tuve que decirle que esperara un segundo en lo que buscaba papel y bolígrafo. Mientras veía a mami irse por el pasillo de casa le grité: “Maaaa, ¿dónde hay papel?” Ella responde pero bien duro a propósito: “¿De culo?”
Me entró un bochorno cabrón. Mami siempre me jode cuando yo quiero llegar a primera base con las nenas. Obviamente Cristina lo escuchó todo pero por cortesía se quedó callada. Me imagino que pensó que yo era un mama’s boy. Que se joda. Hay mujeres que se ponen bellacas por eso.
Apunto su información en un papel y le agradezco haberme llamado. Empecé a buscarle la vuelta para sacarle más conversación, pero parece que tenía prisa porque me dijo que tenía que llamar a otras personas.
Enganché la llamada. Me quede a solas en el sofá pensando. Estaba contento, una mujer me invitó a un party.
Entra mami nuevamente a la sala y me da con un palo de madera en la cabeza bien duro. Me dolió tanto que me eché a llorar. “¡Mami, pero qué carajo pasa.. puñeta duele con cojones!”, le decía en lágrimas del dolor hijoeputa que tenía.
Mami con cara de pitbul me dice: “Te mangué, eres un cabrón enfermo”.
Cuando escucho a mami decirme cabrón (algo que solamente mi papa me decía), me entró una risa cabrona. Me paro para abrazarla y darle muchos besos en el cachete. La perdono y ella me perdona. Mami se ríe y me hace pancakes.
Despúes de los pancakes me fui pal’ cuarto y puse el seguro. J


















