
Los otros días en el motel estaba limpiando una pintura que se viro detrás de las oficinas centrales y encontré una pulsera de oro. Me la lleve a casa y en Bayamón encontré un sitio que compra prendas. Se lo lleve y me estaban ofreciendo $45 por la pulsera. Como estaba tan pelao, se lo vendí pa rápido y con ese dinero le pague $20 a mi vecino que le debía en una apuesta y el restante lo guarde en mi alcancía mágica. Dos días después, tuve que abrir mi alcancía mágica para comprarme un paquete me calzoncillos nuevos porque los que tenia se cagaron. Pues ayer resulta que alguien en el motel estaba buscando una pulsera de oro que se le había caído de casualidad. Yo me quede callao pero por dentro sabia que quizás esa pulsera era de el. No pude hacer nada porque gaste el dinero y dudo que el sitio que me compro la pulsera me la devuelva de gratis o al mismo precio. Como consolación, le dije al tipo que las cosas se pierden con un propósito y quizás la persona que lo encontró ahora sonríe gracias a esa cadena. Le metí ese paquete para que se tranquilizara pero no me hizo caso. El tipo empezó a buscar por todos los cuartos, por las duchas, por los caminos, por la carretera. Se jodio buscando, pero al final encontró algo que no le pertenecía: un billete de $100 enrollao en un tape. El tipo se alegro y se fue pal carajo. Eso es pa que tu veas que Dios están cabron.
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