Si te pones a mirar a tus abuelitos bien de cerca, ellos están cargados de manchas en la piel, unos lunares bien cabrones que se los van comiendo como cáncer pero sin que te mate. ¿De dónde carajos salen esas manchas? ¿Qué lo provoca? ¿Quién quiere mamarme las bolas? No lo se, no soy dermatólogo ni me interesa serlo.
Lo mas cabrón de este asunto es saber que a todo el mundo le va a pasar. Un día de estos vas a amanecer y a detenerte frente a un espejo y vas a comenzar a notar manchas, lunares y verrugas saliéndote por el culo, la espalda, el bicho (la chocha si eres mujer), los brazos y el cuello. Poco a poco te vas transformando de un lindo ser humano a una mierda de ser humano. Esos días donde tenias la piel suavecita y clarita y la gente joven se reía contigo, un día de estos se van por el zafacón. ¡Se van pal carajo, mi pana! ¿Hay cura para las manchas en el culo? ¿Dios vomita?
Me puse a pensar en esto porque los otros días estuve sentado en un banquito mirando los viejitos caminar por la plaza de Bayamón City (además de ponerme a ligar a un clan de nenas de bajos recursos económicos). Una viejita se me sienta a mi lado, bien vieja la vieja, y con las manos llenas de artritis y manchas en la piel me pone en las mías un sorullo de maíz. La miro a los ojos y lloroso me puse a pensar en que algún día voy a tener manchas en el culo y tendré que explicarle a mis hijos (si es que me llega uno) que envejecer esta cabrón.



