Durante toda mi vida, la gente me ha malinterpretado. Puedo hacer un chiste en una parada de guagua pública o una broma en una panadería española y la gente me coge en serio. Inclusive bromas que yo pienso que son tan algaretes que cualquiera con la mente sana y juvenil lo podría entender y reírse conmigo. Por ejemplo, los otros días le puse una pata de juey en una cartera a una amiga mía y cuando metió la mano se dio una senda caga’ que se puso a llorar y por poco le da un infarto. Estaba tan asustada que yo pensé que me estaba haciendo una broma a mi y por joder me eché a reír, pero todo resulta ser en serio. ¡Por Dios! Si a mi me hacen eso yo me muero de la risa y guardo la palanca pa comérmela después. No entiendo el show. Por cierto, ¿qué carajo le pasó a El Show de las 12? Hace falta.La amargura constante entre la gente es señal de un país que envejece por dentro. Las supuestas constantes malas noticias han endurecido el sentido de humor de este país. Y digo supuestas, por que estoy casi seguro de que si pones en una balanza las cosas positivas que ocurren en Puerto Rico le ganan por mucho a las cosas negativas. El ojo ve lo que la mente quiere ver. Para que veas que este país tiene cosas buenas, los otros días anunciaron que van a poner otro McDonald’s en San Juan. Eso es progreso positivo.
Hay que reírnos siempre y sin importar la razón. He dicho en millones de ocasiones que si todos los sábados nos vamos pal Morro a volar chiringa, seriamos tremendos seres humanos. Es la sencillez lo que cuenta no el tamaño del bicho.
Mi blog a pesar de lo infantil que crees pueda ser, es un gesto de rebeldía.
Hace unos años atrás, cuando era un chamaquito de esos que se pasaban tumbándole los breakers a las casas en tiempos donde estaban al descubierto y la gente se robaba la luz con más facilidad, conocí un tipo bien viejo en un bar aquí en Bayamón bien cerca de la alcaldía. Papi me llevaba a un bar con sus amigos y mientras él se ponía a beber Budweiser yo me quedaba jugando billar con unas mujeres que se le salían los chichos por fuera, con unos peinados bien ochentosos (bueno, eran los finales de los ochenta) y un olor a sudor de jíbaro luego de matar tres cerditos pa hacer lechón a la vara. Ese viejo me hizo adulto. Me contó todo lo que un hombre tenía que hacerle a una mujer para que fuera feliz (sexualmente y emocionalmente). Me contaba historias de Vietnam y de cómo le corto la cabeza a un chinito. Me contaba historias sobre el comunismo en Puerto Rico y de cómo una vez un independentista se le metió en la casa a robarle una pistola y un condón. Bueno, la cosa es que ese tipo me transformó la mente de bebé que tenia a una mente con sabiduría de la calle.
Es a través de esa sabiduría callejera de un viejo de Bayamón que me volví chistosito y listo, juguetón y tocón, ligón y catador. Por joderme la mente a mis 11 años, eventualmente me convertí en bloguero.
Es cierto que mi sentido de humor es raro y algunos pensarán que es charro. Me da risa lo que no tiene sentido y lo que tiene sentido me da miedo o peo. Lo mío es lo absurdo (pero bien absurdo), lo vulgar, lo puerco, lo feo, lo apestoso, lo tetón, lo sucio, lo que nadie quiere, lo marginado, lo que esta lleno de pelo, los rezagados y lo cafre.
No soy arte, pero hago arte (hablando mierda). No me gusta hablar con gente que tenga más de $50,000 sin haber hecho un carajo, na más por tener un papá rico o haberle mamado el bicho a un productor de televisión. Tampoco me gusta la gente que se hace pasar de culta y conservadora pues esa gente son los primeros que están tentados a hacer estupideces y defender unos “valores familiares” que ni tan siguiera son capaces de cumplir en todo momento. Tampoco me gustan los actores graduados de la Iupi porque son bien comemierdas y se creen que van a llegar a Hollywood y a guisar rápido por decir que tienen “un diploma de la UPR”. ¡No me jodan cabrones! No me gusta debatir un argumento con reglas. No me gustan las palomas grises, las medias rojas, los calzoncillos limpios y el arroz blanco sin kétchup. Esto es arte. Puñeta.
Introducirme ahora seria redundante, solamente hay que leer las memorias escritas en este blog. Son memorias del pasado y el presente, de esta dimensión o de la otra, de otras vidas y de la mía.
Yo soy Manny Colón. Soy Blogger… y también un cabrón confundido.
¿Por qué todo lo que diga una persona tiene que tener sentido?
¿Por qué todo lo que diga una persona tiene que tener sentido?
(Quiero agradecer a mami que me ayudó con la gramática de este post. Esto lo escribí mientras bebía pitorro de jobos que sobró de la Navidad.)



