
Un amigo mio que le dicen Collera estuvo en casa trayéndome películas pirateadas para verlas con la familia. Me trajo GI Joe, Street Fighter: The Legend of Chun Li, The Final Destination y District 9 (que por pendejo la vi en el cine). El amigo me invito también a una fiesta de esas que hacen en los Club de Leones donde va gente con chavos. Yo me tire pal sitio, fui engabanao con un gabán de papi y me eché perfume Michael Jordan hasta por el culo. Estaba oloroso, sabroso y con ganas de comer. Cuando entramos al sitio lo primero que notamos fue la cantidad enorme de doñitas sin marido. Me dio una pena cabrona que comencé a caminar hacia una tipa de quizás 40 años que se veía bien linda. Era una tipa que parece que iba al gimnasio porque se veía durita. Empiezo hablar con ella de cosas de la vida, como por ejemplo, el tapón cabron de Bayamón, de que los hamburgers homemade son mejores que los de Burger King, que yo era escritor famoso por Internet y que me decían cuando chiquito Doble Queso (nunca entendí por qué). La tipa/doña estaba culeca conmigo, bien atenta y yo pendiente a las nalgas que tenia que eran bien grandes. Son de esas nalgas que si las tocas ni rebotan de lo dura que están y de lo grande que son tienen su propio campo de gravedad (chiste que aprendí de mi vecino). Mientras miraba esas nalgas el bicho mio poco a poco, lentamente, como fuego lento en estufa calentando sopas Lipton, se paraba. En 3 minutos el bicho mio estaba bien parao, asomao fuera del calzoncillo y lo mas seguro con la punta llena de baba de rabia. Dicen que la nariz de la mujer puede oler esa baba. Y debe ser cierto porque de momento la tipa me dice: “¿Oye y tu estas casado, soltero?” Yo rápido le dije: “Soltero y coqueto”. Ella se echo a reír y yo me reí con ella.
Tuve que dejarla sola brevemente para acompañar a mi amigo que me presento varias personas en el party.
De camino a la barra parece que alguien se le cayó un trago porque me resbalé un poquito, pero no me cai. Fue como si estuviera haciendo el split pero como tengo las piernas trincas no me pude caer. Lo bueno de todo es que la tipa se dio cuenta y le dio una pavera cabrona. En otras palabras, misión cumplida: caso cerrado: bellaqueo seguro. Las mujeres tan pronto uno las pone a reír y a gozar, tu puedes ser el tipo mas feo del mundo y de momento eres la jodienda mas cabrona. Y ese es mi secreto. El arma secreta es el bicho marcao. Tan pronto una mujer note que tienes el bicho parao o grande, eso le entra sicológicamente a la mujer y ella se pone a pensar y a analizar. En lo mas profundo de su ser, la mujer decide que bicho grande o marcao es lo que necesita y quiere. Bicho es lo que quiere y siempre querrá. Un bicho que se le meta por el panty y le rompa el Kotex. Eso es lo que piensan las mujeres, en un bellaqueo intenso y yo estoy listo para dárselo si me abre las piernas y el corazón sexual que esta en su clítoris.
Volví a dialogar con la tipa de mas cosas y al final de la noche su mano sin querer queriendo me toco las nalgas. Ella se echo a reír y me pidió perdón pero con la mirada que yo tenia le daba las señales de que en menos de una hora habrá un bicho en ti o sobre ti. Estábamos tranquilos bebiendo y mi amigo llegó de momento a joder la noche porque empezó a hablar pestes de mi. Empezó a contar de que una vez yo me cague el pantalón en una convención de mascotas en Bayamón. Ella se quedaba seria pero a veces se tiraba una risita, pero monga. Las risitas mongas son peligrosas. Yo vengo y le digo al pana mio que me acompañara a la barra a buscar mas alcohol. De camino le digo al cabron que no me jodiera el polvo que llevaba toda la noche masando el pan pa hacerme sándwich de bacalao. El amigo entendió y me pidió perdón y se fue pal carajo a hablar con otra gente. Cuando regreso a hablar con la tipa, ella estaba en el celular y la notaba seria. Yo no escuchaba bien porque se alejó un poco y la música que pusieron (reguetón viejo de Vico C, música de Alejandro Sanz y Kenny G) no me dejaba entender lo que hablaba. Al rato, como 10 minutos después ella llega a donde mi a decirme que tenia que irse. Yo le digo que si me daba el número para hablar otro dia, pero ella me dice bien rápido: “Estoy casada, perdóname. Yo se que quizás pude dar un interés, pero es falso. Me siento bien triste estos días y solo quería pasarla bien. Gracias. Lo siento.” Y se fue pal carajo y no la volví a ver mas. Verla ir fue doloroso y suculento, por las nalgas que tenia.
De camino a casa me quedé pensando en la vida, en el sexo, en las mujeres casadas y en Santa Clos. Mi amigo me notó confundido, pero yo le dije que esto debió ser una señal de Dios, quizás un mensaje que debo aprender. Cuando entro al cuarto y me quito la ropa, me jale tres puñetes como clásicamente hago (además tenia que hacerlo porque no es saludable dormir con un rifle cargado). Me acuesto en la cama a pensar y en lo mas profundo de mi ser pensé en Shey. No se ni por qué.
