
Llegué puntual a donde se había coordinado. Me senté en un banquito frente al Starbucks esperando que ella llegara. Ya eran las 6:15PM. Voy y me compro un café cargao con azúcar. Regreso al banquito. Ya eran las 6:30PM. Me preguntaba dónde carajo estaba. ¿Por qué carajo las mujeres llegan tarde? Quizás se esta poniendo bien linda para mi... quizás esta en un tapón... quizás tubo que hacer una diligencia antes... Tantas posibilidades. Maldita sea la ciencia y... Miro el reloj y son las 7PM.
Preocupación total. Sudando. La flor que le compre se estaba secando. El bicho completamente mongo.
Miro el reloj y son las 7:30PM.
No tenia como llamarla porque no tengo celular ni recuerdo su numero de celular. ¡Puñeta, ojala tuviera un cabrón celular! Llamo a casa desde un teléfono prestao de una viejita que me miraba confundida por mas de media hora. Mi viejo lo coge y le digo tristemente:
Manny: "Viejo, búscame en mi cuarto un papel que deje con un teléfono escrito".
Papa: "¿Que papel tu hablas? Aquí hay un revolu cabrón "
Manny: "Es amarillo, lo encontraste?"
Papa: “Si.. el numero es ######”
Manny: “Gracias papi, bendición”
Papa: “Que Dios te bendiga”
La llamo. No lo coge. Vuelvo y la llamo. No lo coge. Nunca lo cogió. Y nunca llegó.
Ya que estoy aquí, me voy caminando por la calle San Sebastián y paro en una barrita a darme una Medalla (par de Medallas). Me quedo pensando en las posibilidades, en la jamonera, en las rachas y en las bellaqueras. Comencé a sentirme tonto, frustrado, inexistente, vencido, solo…
Volteo mi mirada a la derecha y veo esta mujer guapísima mirándome. Una mirada profunda (de las que te deja visco) y una sonrisa interesante. La mujer estaba igualmente sola y también bebía Medalla.
Tres horas mas tarde…
Llego a casa con un número nuevo de teléfono, con una nueva amiga, con la esperanza de una nueva aventura…