Hace varios años atrás, mucho antes de escribir en este blog, yo me dedicaba a mezclar cemento profesionalmente y a vender arena sacada (escondidamente) de Punta Salinas a constructores en Puerto Rico. Para ese entonces era un negocio lucrativo, pero ya no lo es (lo lucrativo ahora es ser maricón y mamarle el bicho a abogados y doctores o formar una iglesia bajo una carpa por la carretera #2, cosas que yo no quiero hacer.). La economía esta tan mala que ya no se construye como antes. Yo espero que las cosas mejoren ya sea con la obra de Fortuño o cualquier cabrón que venga después. Aun así pienso que estas cosas se arreglan solas, es el espirito encabronao de la gente lo que hace que ocurran cambios en una colonia como esta. Si ves es el mismo modelo americano, allá las empresas son las que joden la economía pero al fin y al cabo son las que la arreglan. #TaCabron.
En aquel momento también tenia amistades diferentes a las de ahora, en parte, porque nadie se había casado y todavía uno andaba por ahí con la pinga por fuera jodiendole la vida a la gente sin pensar en consecuencias. Eran tiempos de juventud y de ser un chamaquito. De mis mejores amigos para aquel entonces, ya no mantengo comunicación con ellos, al menos con la frecuencia que me gustaría. Se casaron, tuvieron hijos, se fueron de PR porque se dieron cuenta que PR es una mierda, se hicieron de chavos y abrieron negocios, etc., etc. En fin, estos amigos cuando estábamos juntos éramos una jodienda. Nos complementábamos. Por ejemplo, yo podía tirarme un gas diciendo “Pu” y venia otro amigo a terminarlo con el eructo “Ta”. Así nos pasábamos hablando malo y ligando nalgas y mandando pal carajo a la gente que nos fastidiaran. Buenos tiempos.
Una de esas tardes que salíamos juntos por ahí (éramos un bonche de 11 panas y nos hacíamos llamar “Los Gusanos”) nos beepea una muchacha de que se le murió el abuelito y que lo iban a velar en la funeraria prontamente. Nosotros ya estábamos en la calle y pues de cortesía lo seguimos pa ya. De camino a la funeraria comenzamos a joder con cuentos de fantasmas, películas de terror y pusimos Thriller de Michael Jackson para cantarle por encima otra versión en español que hablaba de putas, cabrones, maricones y gente con la cabeza bien grande.
En el camino, la muchacha nos beepea otra vez para solicitar ayuda de 10 hombres para remover el cadáver del viejo de un ataúd provisional a otro nuevo ya que en la funeraria perdieron personal recientemente y no lo pueden hacer entre ellos. Cuando nos dijeron eso vimos la oportunidad de tener una experiencia cabrona. Guiamos mas ligeramente hacia nuestro destino.
Parte 2 de esta memoria continuara pronto. Participa con tus comentarios.



